Todos somos del mismo jardín

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Experiencia Ayahuasca

Debo decir que antes de la experiencia, y aún durante la etapa preparativa de la ceremonia, no creía que el efecto de la Ayahuasca fuera a impresionarme. Incluso llegué a temer que mi escepticismo me hiciera inmune a su efecto.

Después de tomar la primer dosis de la medicina, cuyo sabor no me pareció tan desagradable como habían dicho que podía ser, no sentí nada, por lo que me recosté como todos los participantes y esperé a que hiciera efecto. Pasaron casi dos horas cuando desperté del todo y me di cuenta que empezaba a tener malestar físico, aunque no tenía ningún tipo de alucinación. Fue entonces cuando nos ofrecieron una segunda dosis, que esta vez fue mucho más difícil de tomar ya que me provocaba nausea su olor y sabor. Sabía que para entrar al viaje de la Ayahuasca tenía que hacerlo, así que la tomé y poco tiempo después todo el malestar físico se concentró en mí, hasta el punto de querer volver el estómago. Recuerdo que no pude hacerlo al instante, sino que entré primero en un letargo que cuando menos me di cuenta ya tenía tintes de visiones. Estaba en un sitio oscuro, con alguna luz al fondo, y veía personas o seres muy elegantes, entre caricatura y realidad, con trajes adornados, encajes, sombreros, que se reían sin parecer felices, algo más cercano a risas malvadas o burlonas. Aunque el ambiente estaba lleno de colores pastel muy bonitos, me sentía incómoda viendo eso, sentí miedo y ese miedo me hizo salir del viaje. Pero pronto volvía al mismo lugar y sentía cada vez más desagrado de estar ahí, logré salirme de nuevo y fue entonces cuando en un esfuerzo me dirigí a volver el estómago. Lo que pasó me impresionó, yo me repetía para lograrlo: vamos, saca todo lo malo, deja ir lo malo, lo que te han hecho, tus enojo por eso… entonces al volver el estómago, en el preciso momento que lo hacíaveía una especie de dragón escupiendo fuego, furia, muchas cosas negativas.

Volví a recostarme y entonces empezó una etapa mucho más agradable que la primera, en la que primero sentí una fuerte conexión con lo natural, como si fuera parte de las raíces de un jardín con árboles, destellos, todo hermoso. Me di cuenta que todos estamos unidos por una energía que no solemos ver pero que existe. En torno a eso vinieron muchas visiones sobre los animales y la vida natural que yo busco en mi interior, en algún momento recordé que yo tengo un tatuaje de garra de oso en el pie, y rápidamente me quité los calcetines para poder verlo, sentí que había olvidado mucho tiempo el sentido de tenerlo y ahora lo recobraba.

Vinieron a míunas inmensas ganas de escribir lo que sentía y pensaba, así que pedí papel y pluma. Amablemente me consiguieron donde escribir, y a pesar de que fue papel de baño, me sentí feliz cuando vi que el grabado del papel tenía huellas de animal y eso reiteraba la conexión que sentía con lo natural en ese momento.

Durante la experiencia tuve muchas enseñanzas, escribí frases como:“Perteneces a lo natural”, “Eres de otra galaxia, estarás con las personas sólo mientras seas feliz”, “Todos somos del mismo jardín”, “Los locos de mi vida tienen una razón para estar en ella”, etc. Escribí nombres de personas importantes con quienes sentí que tenía algún asunto pendiente por resolver, incluso el de mis mascotas que me doy cuenta forman parte importante de mi manera de ser.

Tuve la sensación de estar en paz conmigo y con los míos. De las grandes heridas que tuve por situaciones familiares, me percaté que éstas ya han sanado hace tiempo y solo me corresponde ser feliz ahora y ayudar siempre y cuando eso no me causeinfelicidad.

Siento que me encontré conmigo misma en una faceta pacífica y convencida de lo que busca y lo que no. Recapitulé las personas que he amado y me di cuenta que he sido muy afortunada porque he conocido el amor en muchas formas, y que aunque alguna persona no permanezca más en mi vida eso estará bien, que yo siempre he sabido salir adelante ante todo tipo de obstáculos.

Lo que vi y sentí es muy difícil de describir, pero sin duda está plasmado en mi espíritu y me deja grandes enseñanzas en mi vida. La ayahuasca me ayudó a descubrir una paz inmensa durante mi experiencia, ya que me sentí orgullosa y feliz con la manera en que he vivido y las cosas que he hecho, pude valorar mucho mi propio esfuerzo por ser una persona satisfecha con sus acciones y por supuesto, darme cuenta que para el camino natural y espiritual al que pertenezco aun me falta mucho por recorrer.

 

Mar, mujer de 28 años

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