Duración y fases de la experiencia

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Los tiempos señalados son sólo orientaciones generales, pues la experiencia varía de una persona a otra.

La experiencia tiene una duración de 4 a 6 horas aproximadamente.

Se recomienda tragar la ayahuasca inmediatamente al tomarla, pues el sabor es algo fuerte. Una vez tomada, los efectos comenzarán a sentirse en un lapso que puede variar dentro del espacio de la primera hora.
Los efectos se pueden esperar estando sentado o acostado. Conviene relajar el cuerpo. Es conveniente también, procurar relajar la mente, esto se consigue con meditación, oración, tratando de poner la mente en blanco, escuchando la música atentamente  u observando la respiración mientras se espera.
Los primeros efectos pueden ser: una profunda relajación y una sensación de bienestar que empieza a inundar el cuerpo. La reacción emocional empieza a abrirse y puede darse el caso de que te den ganas de reir o llorar. Las primeras visiones pueden ser simples, o pequeños píxeles de colores flotando.
Pueden presentarse también sensaciones desagradables, como el deseo de vomitar. Si es así, no debe preocuparle, pues puede ser un síntoma de desintoxicación física, necesaria para el cuerpo. Como posiblemente comprobará en su experiencia, el vómito suele lanzar emociones negativas arraigadas en el cuerpo.
Cuando el efecto de la ayahuasca está en su apogeo, produce una especie de embriaguez que dificulta al cuerpo el ponerse de pie, por lo que de ser posible, debe vaciar la vejiga y los intestinos antes de la experiencia o durante sus primeros momentos.

Durante la fase en que la mareación (efectos de la ayahuasca) es fuerte o se ha "entrado" completamente en la experiencia, puede experimentarse  una despersonalización unida a la experiencia de la belleza, y la empatía con otros seres y fenómenos. Se experimenta a un nivel muy profundo la unidad entre todos los seres y una ausencia de límites subyacente a todo lo existente.
Las sensaciones corporales pueden ser: piel liquida, distorsión en las proporciones del cuerpo, pero en todo caso una conciencia total del cuerpo como una unidad de energía vibrante, no como un saco de carne y huesos. Las emociones en éste nivel ya han tomado unas dimensiones abrumadoras. Se experimenta una felicidad o un amor sin límites. Las visiones pueden ser complejos objetos de una belleza exquisita, o representaciones de ideas arquetípicas que nos están enseñando algo. La experiencia puede ser, de principio a fin, de un contacto con el Espíritu y la belleza más profunda. O puede enfocarse en algunos momentos en la curación de heridas emocionales y psicológicas. Si se está curando algo en el interior es posible experimentar sensaciones físicas desagradables o sentir que la experiencia se está tornando difícil. Recuerde que aunque la experiencia se torne difícil, la sensación de libertad y ligereza experimentados tras la purificación harán que pasar por ésos momentos haya valido la pena. Lo peor que puede hacer en ésos momentos es resistirse al proceso. Cultive siempre una actitud de abandono a la experiencia. Evite hablar con las otras personas que están tomando la experiencia. Si necesita hablar o que le asistan en otras necesidades, recuerde que siempre puede contar con los servidores.

La última fase o de “salida” suele ser muy similar a la inicial en cuanto a sensaciones físicas y visiones se refiere. Emocionalmente es más plena debido a lo recién experimentado y a la sabiduría obtenida.

Cuando todos han salido del trance puede iniciarse una conversación muy útil en la que los participantes pueden compartir su experiencia. Ésta suele estar acompañada de un profundo amor a los otros participantes y de mucho respeto y comprensión a todo lo que se escucha. Suele ser enriquecedor, además, escuchar la experiencia de otras personas, y sirve también como un periodo de tiempo en el cual el cuerpo se regula después de tomar la medicina.

Los efectos posteriores a la experiencia persistirán durante un periodo que puede ir desde unos pocos días hasta varias semanas; lo que hayas aprendido puede cambiar tu vida. En ocasiones, estas enseñanzas pueden ser tan reveladoras que pueden preocuparte un poco.


Uno o dos días después del trance, se suele mostrar una tendencia a replegarse en uno mismo y a analizar lo que se ha descubierto durante el viaje.

Pueden experimentarse también: reflexiones, euforia, paz, impulsos para cambiar cosas o situaciones, experiencias de conversión y “flashbacks” de la experiencia.

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